Elementos.
Título.
Ejemplos: "biografía del hambre"; "una temporada en el infierno"; "anatomía de la melancolía".
Escena o escenas de enganche:
En un párrafo, dos párrafos, tres o cuatro párrafos. Ideal: en un folio (una carilla).
Ejemplos:
El guión-novela:
Convertirme en escritor prolífico.
Secuencia durante el año dos mil y nueve:
-Obra de poética: paradojas, descripciones fragmentarias, breves tratados o ensayos.
Libro de aforismos.
-Obra autobiográfica (opus uno): Diario de un tonto en progreso.
-Obra de breves ensayos (sobre temas de conferencias): amor, rebeldía, amistad; libertad; humor; belleza de la melancolía; el placer; la muerte y el duelo; la lectura; las edades de la vida y la gratitud; el deseo, el hambre, la exaltación.
-Re-versión de JOB.
-Hambre de amor impuro: guión de prosa por escenas, ensayos, interpretaciones y aforismos.
-Poemas: Gritos de Joyce Mansour (traducción, con sonido, plástica y fotos).
-Libro de didáctica: viaje a la composición (a un "tú", cómo hacer nacer la reflexión crítica).
Enfoques y tonos
Pensaba en las lecturas y pensaba en un estilo por hallar.
Pensaba en escribir una descripción de base con el tono de Coetzee.
Luego reescribir como Nothomb.
Componer un texto es optar por evitar la ingenuidad.
El tono:
-el de un entomólogo del hombre.
-el de una perversa y divertida biografista.
HAMBRE DE AMOR IMPURO
El sol se extingue.
En ella, algo mueve la boca. Sus ojos se detienen.
La escena fue la misma entre los seres primitivos.
Temas
HAMBRE DE AMOR IMPURO
Temas:
-Génesis
-Eva: / La reivindicación.
-María Magdalena: / El hambre, la impura.
-Jesús y el destino
-Ignacio y la despedida
-Pasado: Luisa (historia de la pasión). La piel y lo imborrable: Tatuada.
-Incertidumbre de lo porvenir: Martina. Desencuentros de amor. Cartas. Lo que muere.
-Ignacio. A quien se dirige la súplica. Pedro y su historia.
El erotismo de un dios que calla.
-Carlos y los celos. La expoliación.
-El eterno retorno del destino. La mirada de Edipo.
esquema de estructura
HAMBRE DE AMOR IMPURO
Estructura de cada escena:
Escena 1
Interpretaciones (escena 1).
Aforismos (escritura fragmentaria).
Vías abiertas (ensayos sobre temas).
Son 100 escenas -en conjunto- (20, 20, 10, 10, 20, 10, 10).
Forma: guión (sinopsis); proliferación de interpretaciones; aforismos; ensayo sobre arte de novela (narrativa o cuento).
Llamar
Nos inflamos con vanidad, sólo por mover algo de aire desde una fosa cavernosa, por hacer que repercuta hacia fuera. Aun cuando cada línea escrita termine por borrarse; pese a que cada voz acabe por desvanecerse. Y es que cada llamado de voz –escrito o proferido en habla- esconde el profundo terror a ser incomprendido.
Llamamos suplicando un abrazo que nos fusione a un plácido regazo. Antes del total olvido. Puesto que cada intento de significar concluye en un antiguo silencio. Se teme a una soledad incomprendida. No por eso se rechaza una reputación, una ilusoria fama basada en un ridículo malentendido. La fama es la fe de lo superfluo, entregar la experiencia a la vanidad. No es lo mismo el malentendido que la incomprensión. Temblamos, al descubrirlo cuando esperamos una respuesta a la pregunta que cada uno oculta, que cada uno es. Cada voz, a medida que es producida: nace, crece y muere. Todo lo que intentamos comprender antes requiere un duelo. Vivir, amar, comprender, son una sola cosa. Ese duelo.
carta para un niño que vino a mi encuentro.
Rechazo someterme a lo que esperen los demás que sea, sin que medie mi sincero consentimiento.
Mi lenguaje es mi tierra; toda mi sensualidad es la fuente en la que abreva ese lenguaje. Me prepararé para persistir durante minutos, horas, semanas; meses y años, en la árida región de la escritura. Viajaré por indagar, serenamente, lo imaginario en mí. Ser fiel a lo que vivo equivale, en mi intimidad, a volver a una antigua fe. Por ella, creo en lo que de niño llamaba “dios”.
Seré un amigo al escribir (conmemorando mis afectos). Puesto que escribiré para comunicar mi soledad. No honraré la muerte. No permitiré mi envidia. Sobre la base de que escribo desde mi propia situación incomparable, a nadie me compararé. Todo lo que he vivido –incluidos los fracasos, las despedidas, los inconclusos duelos- puede aun encontrar sentido mientras escriba.
Siempre escribo a solas. Tiemblo, me enojo, lloro, sufro entretanto escribo. Pero al leer el fruto de ese cultivo, sonrío como el niño que fui cuando tomaba helado o me sentía acompañado por quien amaba, o en el instante en que realizaba mis travesuras.
HAMBRE DE AMOR IMPURO: contrapunctus 1
Revelación en el silencio de Ignacio
De escribir
Miro un bonsái.
¿Acaso escribir es podar? Podar el árbol de la vida.
Hacer crecer lo prohibido, eso que era inaccesible para ti.
***
Mientras escribo, castro al que habla en mí el lenguaje que encubre la cruda violencia del lenguaje.
un corte del cuento
Del latín castrare. Indica la acción de capar (extirpar, seccionar o inutilizar los órganos genitales).
También se dice castrar al podar una rama inútil.
Antes de nacer como escritor, nunca se ve la hoja en blanco. Es el blanco de la memoria, su angustia. El árbol de la vida abreva también su agua en tu memoria y en tu angustia.
Castrar. Se asocia a: debilitar, enervar, apocar.
Hay que cebar a un animal, a ese que se va a castrar.
La castratio es desbrozo, monda de los ramajes. Para que crezca algo nuevo, se castra.
____________________________________________________________
En: Hambre de amor impuro:
Los machos: violan, hurtan, mienten, extorsionan, amenazan, restringen; temen, huyen,
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***
La mujer que inspira las fantasías de pureza es la amada.
Eurídice perdida en el infierno. En caso de querer preservarla, hay que abstenerse de verla, de mirar hacia atrás, de ser celoso de lo que ha sido.
Existen las amadas que son las castrapuercos (son las que decretan la esterilidad de un sucio puerco).
¿Y si el sonido de las castrapuercos sirviera como "el canto de sirenas" a los marranos?
Pues ellos lo asocian a un sonido característico, a una imagen: la venida de quien los ha alimentado, quien les ha dado luz, quien les ha preparado la humedad, el calor.
También el sonido se liga a un cerdo familiar que ha partido, el que se pierde (y nada crea).
El ruido de la castrapuercos.
Llamado de la esterilidad que es muerte; llamado de amor y de duelo.
Una piara de puercos, alimentados, brillantes, rosados, con barro caliente y humedad precisa. Comienzan a inquietarse. Suena el silbato. Sientan la venida y lo inmimente.
Los encanta. Los inquieta, los paraliza.
Vendrá la muerte en sacrificio. Si no, la mezcla de amor y duelo (que es aun más dolorosa que la muerte).
__________________________________________________________
Es la pureza (que se asocia al amor, a la fantasía, a la inspiración). Ella es la que castra al puerco.
Llama. sonríe y te lleva.
-Soy un puerco que tiembla mientras escribe-.
Alguien vendrá a llamar. Este puerco escritor sólo sobrevivirá por un "no".
Desde Magdalena
Eva cuenta a Magdalena: en el relato: su palabra, una gota de ponzoña fría, capaz de calentar la sangre del cuerpo en que se adentra (el de Lena).
Magdalena absorbe en los machos, los vacía, los marca, los descarna.
Cada uno, un Shahriar presa de horror.
Magdalena. Enfrenta el dolor, la fantasía, el miedo. ¿Cómo hacer tremblar a quien ya no teme?
Entre Eva y Magdalena se revela la fuerza que redunda en el mal, es la de los conquistadores: celo, agresión, envidia, la vía insolidaria (el hamártema de Caín respecto a su espejo, Abel).
Ante Eva, la posición es la de Antígona (enfrentará a Kréon).
Ante Jesús, la posición de Magdalena.
Ante los machos, Eva es Lena, Justine, Mertueil.
Magdalena se desliza, repta, como las sierpes.
La sierpe ante los cazadores de sirenas.
¿Qué encanta de la sirena? ¿Su halago, el que canta, o su silencio, buscando auxilio (amparo)?
Y si la sirena llora...
Como perras que cojean.
Magdalena es la que juega a ser raptada, y que rapta; la que juega a ser conquistada, y encanta; la que juega a ser comida, y engulle. La que juega a ser vejada y deja al cazador hecho un guiñapo; humilla, descuera, marca, hiere, abandona.
Quizá guarda anillos, sotijas de casados, como la esposa del genio.
De la parábola
Las parábolas
Lenguajes y parábolas
Si fuera tan fácil explicar qué es una parábola, o si pudiéramos rápidamente aplicar una definición para desentrañar con profundidad qué implica hablar de metáfora, leer y comprender literatura o apreciar el significado y el sentido de un film sería un simple ejercicio.
“Acerca de las parábolas” ilustra con claridad qué pensaba Kafka y por qué sentía este gusto por los relatos breves y las parábolas; la literatura fragmentaria.
Muchas personas se quejan porque las palabras de los sabios jamás son otra cosa que parábolas, y resultan absolutamente inservibles en la vida cotidiana, que es la única vida que poseemos.
Cuando el sabio nos dice: “Elévate”, no nos quiere decir que tengamos que alcanzar cierta ubicación real, lo que quizá podríamos hacer, de alguna manera, si el esfuerzo valiera la pena.
El sabio se refiere a cierta misteriosa lejanía, a algo que para nosotros es desconocido; a algo – esto también es cierto – que él mismo no es capaz de designar con mayor precisión.
Todas esas parábolas se limitan a expresar que lo incomprensible es incomprensible, y esto ya lo sabemos sin ninguna ayuda. Pero ¿y las penurias contra las que debemos luchar diariamente? Ese es un asunto distinto.
A lo que otro repuso:
-Apuesto a que esa afirmación también es una parábola.
El que había hablado antes dijo:
-Ha ganado.
Su interlocutor dijo:
-Pero desafortunadamente sólo en parábola.
Y el otro dijo:
-No; ha ganado en realidad. En parábola ha perdido.
Y tal vez haya que decir poco y nada después de haber leído ese pequeño relato del maestro de las parábolas y las alegorías en los lenguajes. La eficacia del sentido sucede precisamente porque no hay nada que se explica; no es necesario, ni deseable.
Lo planteado para la literatura puede ser traspolado perfectamente al cine.
Parábola improvisada.
-Maestro, he viajado de muy lejos; ya he leído todos los libros a mi alcance, e incluso los he aprendido de memoria, pero aún no sé de qué escribir... Y me han dicho que podría aprender de usted el cómo llegar a ser escritor.
-Arroja todos tus recuerdos al fuego... Luego, describe lentamente esa hoguera.
Del cuento
De la trama
Debe tenerse en cuenta que estas "piezas" no siempre se dan directa y completamente al lector.
De la trama
De la trama
De la trama
La trama es el cuerpo viviente -zôon- de la historia (formada de vínculos infaltables).
Principio de la trama: el próblema (en español: saliente, promontorio; también: lo que genera nuevas responsabilidades).
Al final de la trama encontramos una acción transformadora que conduce al punto culminante de la historia.
dos vías
La risa de uno mismo.
El vértigo emotivo.
Todo eso nace de la más refinada conmoción: hay algo que quieres y perdiste.
Poética. Abandonar la psicología.
No se es escritor y psicólogo.
Nadie, con un mínimo de franqueza, escribe para curar.
Escribir exige confesar: el alma es lo incurable del cuerpo.
Poética. Desde quien escribe con lucha.
La condena de quien escribe. Propensión a un payaso o a un traidor.
Dos maneras de ser divertido:
Hacer reír a costas de uno; decir el secreto de un tercero.
Es la diversión de las hienas.
Explotan sus espasmos ante la carroña.
Poética. El impulso de las presas (pues aquí no hay personajes)
El destino de las olas.
El grado de excitación final del carnívoro antes de saltar sobre su presa.
...No es más que una ola que se eleva.
Poética. La fuente.
Los humanos no elegimos la circunstancia, las reacciones, los impulsos (que necesariamente son discontinuos), los contratiempos (que son accidentes siempre).
Hay: asesinato, violación, rapto, tortura, degradación, corrupción, perversidad, robo, predación...
Dios deja que concurran. (Por qué no).
Unas cuantas gotas de agua, caídas desde el choque de dos nubes, sobre el inmenso océano callado.
Los humanos no somos protagonistas, porque estamos volcados al miedo que encubre el "yo".
El yo es la única oscuridad.
Hay un miedo: el miedo a ser dolor sin sentido (sin fin sufrir, siendo despojado del pasado: sentir el vaciamiento de sentido: de ahí que se exija un dios).
Ese miedo es lo que se encubre y lo que está implicado en todo intento por parte de humanos a compartir.
Ese miedo, cuando el yo se ve desaferrado de algo otro. Es el aullido del yo expulsado del placer hacia el vacío. El llanto del recién nacido.
Así lloramos en silencio.
Habría que observar a uno que de la muerte, vuelve a vivir hacia atrás, hasta el primer aullido, hasta la brutal fornicación que lo trae a comparecer.
Lo que escribo no trata de "hombres", sino de ese aullido.
Traduzco ese estallido de llanto, ese desamparo, esa respiración dificultosa, ese "ya no poder sufrir expoliación mayor".
Todo lo que es límite en el hombre -ese ferus insanus- es variación de ese tema.
Poética. Notas.
carta de Magdalena a Eva
Imposible no escribirte que mi piel te extraña. Y qué digo mi piel, porque es la piel de ambas.
¿Tendré que cambiar la piel como una sierpe?
Sí, diré que las sierpes o serpientes tienen la piel frágil y cubierta totalmente por escamas. La escama cumple una función protectora de esos cuerpos reptantes, que se encuentran siempre expuestos al roce con las irregularidades del terreno y de la vegetación. Es así que las serpientes cuentan con una finísima cubierta epidérmica, transparente, que resguarda la auténtica carne, la cual es reemplazada con frecuencia periódica y, de una vez, por una nueva.
La muda es un proceso crítico.
Durante la muda, el animal se despoja de una camisa transparente, restregando el hocico y el resto del cuerpo contra las rocas y troncos de árboles.
Hoy, sin ti, mis recuerdos son mis rocas.
Los sueños caen como troncos de árboles extirpados. Sabré rodearlos y restregarme con ellos.
He cruzado tierras descampadas mil veces.
Imposible no escribirte que mi piel te extraña…
necesidad de escribir
Tu propia textura.
Es la condición para escribir.
el enigma real
El escrito es tal como esa pálida rosa de esperma que queda sobre la hierba, una vez que se han alejado los cuerpos que estuvieron fundidos en un abrazo.
No. Después descenderá del cielo un ave rapaz, la cual caerá de asalto sobre la blanca semilla aún ardiente. En esa huella, hurgará el pico del ave. Buscando una materia ardiente y primitiva. Lo escrito es, en el ave voraz, el picotazo.
Y pese a todo, quizá no. Tras el breve y rápido picotazo, el rastro ha quedado en la punta, en un extremo del ave de rapiña; en el aire, en la tierra, en la hierba. Lo escrito es esa frágil brizna de hierba, cargando en un instante la huella de lo ardiente; puesto que algo se conserva de una antigua semilla, de una llama primitiva, aunque esa hierba es una sola.
Quien, a ciegas, no logra distinguir, con el tacto, una brizna de hierba de las otras, todavía nada sabe de la hierba, del hambre, del calor, de esa llama más antigua que las artes todas.
María Magdalena (la base legendaria)
De acuerdo con el evangelio de Lucas (Lc 8:2), María Magdalena alojó y proveyó materialmente a Jesús y sus discípulos durante su predicación en Galilea. Se añade que anteriormente había sido curada por Jesús: "Le acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de enfermedades y espíritus malignos: María, llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios [...]".
De acuerdo con los evangelios de Marcos (Mc 15:45-47), Mateo (Mt 27:55-56) y Juan(Jn 19:25), estuvo presente durante la crucifixión de Jesús.
Así vio Tiziano la aparición de Jesús resucitado a María Magdalena, según Jn 20:11-18
· En compañía de otras mujeres, fue la primera testigo de la resurrección, según una tradición en la que concuerdan los cuatro evangelios (Mt 28:1-5, Jn 20:1-2, Mc 16:1-5, Lc 24:1-10). Después comunicó la noticia a Pedro y a los demás apóstoles.
· Según un relato que sólo aparece en el evangelio de Juan, fue testigo de una aparición de Jesús resucitado (Jn 20:11-18).
Identificación con otros personajes [editar]
Los citados son los únicos pasajes de los evangelios canónicos en los que se cita a "María de Magdala". La tradición cristiana occidental (católica), sin embargo, aunque sin apoyarse en evidencias textuales de ningún tipo, ha identificado con María Magdalena a otros personajes citados en el Nuevo Testamento:
· La mujer adúltera a la que Jesús salva de la lapidación, en un episodio que sólo relata el evangelio de Juan (Jn 8:3-11)
· La mujer que unge con perfumes los pies de Jesús y los enjuga con sus cabellos antes de su llegada a Jerusalén según los evangelios sinópticos (Lc 7:36-50), Mc 14:3-8,Mt 26:6-13, cuyo nombre no se menciona. Según Marcos y Mateo, sin embargo, la unción tuvo lugar en Betania, "en casa de Simón el leproso", lo que ha llevado a identificar a esta mujer a su vez con María de Betania.
· María de Betania, hermana de Lázaro, a la que se atribuye en el evangelio de Juan la iniciativa antes mencionada (Jn 12:1-8), y que aparece en otros conocidos pasajes del cuarto evangelio, como la resurrección de Lázaro (Jn 11:20-30). Se identifica también con la María del episodio de la disputa entre Marta y María Lc 10:38-42.
La identidad de María Magdalena como María de Betania y "la mujer quien fue una pecadora" fue establecida en un sermón que el Papa Gregorio dio en el año 591, en el cual dijo: "Ella, la cual Lucas llama la mujer pecadora, la cual José llama María [de Betania], nosotros creemos que es María, de quien siete demonios fueron expulsados, según Marcos."
Difundida por los teólogos de los siglos III y IV, esta teoría gozó de mucha popularidad en el siglo XIX y constituyó un tema frecuente en la iconografía.
El evangelio de Pedro sólo menciona a María Magdalena en su papel de testigo de la resurrección de Jesús:
A la mañana del domingo, María la de Magdala, discípula del Señor -atemorizada a causa de los judíos, pues estaban rabiosos de ira, no había hecho en el sepulcro del Señor lo que solían hacer las mujeres por sus muertos queridos-, tomó a sus amigas consigo y vino al sepulcro en que había sido depositado..[1]
En al menos dos de los textos gnósticos coptos encontrados en Nag Hammadi, el evangelio de Tomás y el evangelio de Felipe, María Magdalena aparece mencionada como discípula cercana de Jesús, en una relación tan cercana como la de los apóstoles. En el evangelio de Tomás hay dos menciones de Mariham (logia 21 y 114), que, según los estudiosos, hacen referencia a María Magdalena. La segunda mención forma parte de un pasaje enigmático que ha sido objeto de muy variadas interpretaciones:
Simón Pedro les dijo: «¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo»..[2]
En el evangelio de Felipe (log. 32) es considerada la compañera (κοινωνος) de Jesús:
Tres (eran las que) caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera [κοινωνος]. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera..[3]
No todos los estudiosos, sin embargo, están de acuerdo en que los evangelios de Tomás y de Felipe se refieran a María Magdalena. Para Stephen J. Shoemaker se trataría más bien de una referencia a la madre de Jesús.
Por último, otra importante referencia al personaje se encuentra en el evangelio de María Magdalena, texto del que se conservan sólo dos fragmentos griegos del siglo III y otro, más extenso, en copto, del siglo V. En el texto, tres apóstoles discuten acerca del testimonio de María Magdalena sobre Jesús. Andrés y Pedro desconfían de su testimonio, y es Leví (el apóstol Mateo) quien defiende a María.
Esta idea nace, en primer lugar, de la identificación de María con la pecadora de Lc 7:36-50, de quien se dice únicamente que era pecadora y que amó mucho; en segundo lugar, de la referencia en Lc 8:2, donde se dice, esta vez refiriéndose claramente a María Magdalena, que de ella "habían salido siete demonios". Como puede verse, nada en estos pasajes evangélicos permite concluir que María Magdalena se dedicase a la prostitución.
No se sabe con exactitud cuándo comenzó a identificarse a María Magdalena con María de Betania y la mujer de Lc 7:36-50, pero ya en una homilía del papa Gregorio Magno (muerto en 591) se expresa inequívocamente la identidad de estas tres mujeres, y se muestra a María Magdalena como prostituta arrepentida. Por eso la leyenda posterior hace que pase el resto de su vida en una cueva en el desierto, haciendo penitencia y mortificando su carne, y son frecuentes en el arte occidental las representaciones de "Magdalena penitente".
La imagen de María Magdalena como penitente también puede ser confundida gracias a la tradición de María Egipcíaca, santa del s. V, quien según La vida de los Santos de Jacobo de la Voragine, se había dedicado a la prostitución y se retiró al desierto a expiar sus culpas. Es común ver representaciones de María Egipcíaca, con los cabellos largos que cubren su cuerpo o envuelta con carrizos, símbolos de su penitencia en el desierto. Estos atributos en ocasiones acompañan a la Magdalena, creando a veces la confusión de ambas santas.
En la tradición católica, por lo tanto, María Magdalena pasó a ser un personaje secundario, a pesar de su indudable importancia en la tradición evangélica. El relegamiento que sufrió María Magdalena ha sido relacionado por algunos autores con la situación subordinada de la mujer en la Iglesia. A esta opinión oponen algunos teólogos católicos la especial consideración que guarda la Iglesia para con Santa María, madre de Jesús, venerada con hiperdulía, en tanto que los apóstoles y los otros santos son venerados con dulía.
En 1969, la Iglesia Católica retiró del calendario litúrgico el apelativo de "penitente" adjudicado tradicionalmente a María Magdalena; así mismo, desde esa fecha dejaron de emplearse en la liturgia de la festividad de María Magdalena la lectura del evangelio de Lucas (Lc 7:36-50) acerca de la mujer pecadora. Desde entonces, la Iglesia Católica ha dejado de considerar a Maria Magdalena una prostituta arrepentida. Sin embargo, esta visión continúa siendo la predominante para muchos católicos.
Forma de escritos: 1- carta
***
Martina,
preguntas qué busco.
Eso que hurga un cuerpo que agoniza, levantando sus brazos, con sus dedos agitándose en el seno de la noche; eso que hace que unos labios se ocupen con el beso.
Busco respirar en ti. Odio la distancia. Hoy cierro los ojos a todo lo que no eres tú.
Porque la vista nos exige la distancia.
Jamás es posible, con los ojos abiertos, embriagarse mediante acordes de un piano.
Nunca será posible la plegaria a dios con ojos abiertos.
Y en la unión de los cuerpos no es posible mantener abiertos los ojos.
Cerrados están mis ojos. La noche crece en ti.
Ambos buscamos, a tientas, una estrella perdida.
Imposible es contemplarla o retenerla.
-¿Cómo describiré nuestra esperanza ante la muerte?-
Amar es disfrutar de una pérdida segura.
Ignacio
el hijo apresado en el síntoma del padre
Todo lo que el hijo hace.
Son incontrolables gestos, restos, rastros de la venganza imaginaria de su padre.
Aunque no exista "su padre".
Padre es posición de autoridad.
Sé que no sé lo que escribo.
Entre "dios" / "padre". Sueño que me rebelo.
¿Qué es lo que se enfrenta al matar al padre?
Trama de una historia
***
X1 realiza los ritos de su vida cotidiana.
A cierta distancia, X2 realiza los respectivos ritos de su rutina.
Un suceso imprevisto los lleva a encontrarse.
Hay entre ellos: identificación, reconocimiento de esperanzas, simpatía.
X1 se da excusas para separarse de X2.
X2 se pregunta sobre la situación. Se da explicaciones para consolarse.
X1 se sorprende contrariando su determinación.
X2 se aleja. Rememora.
X1 vuelve a rutinas, ritos. Busca olvido. Síntomas de dolor.
X2 intenta preservar algo de X1. Parte.
X1 pasa de la comodidad a la desolación: crisis, algo de su vida cambia. Descubre que la soledad es miedo. La vista del yo es miedo.
X1 sale. Busca a X2 hasta el reencuentro. Le hace preguntas sobre el fin.
X2 se desnuda, se vacía. Calla. Los gestos ofrecen una respuesta entre varias. No hay una respuesta definitiva.
El ocaso, la estación del crepúsculo. El fondo de la noche.
El alba.
¿Por qué escribes de dios?
Yo no escribo de dios, sino a dios.
Escribo ante el océano que me alberga según me anega el destino de las olas.
Escribo en busca de eso que es en mí sensible y no es yo.
Dios, mi dignidad que indigna. Por no ser tu cruz.
Siento el fervor en mi carne y siento celos, de todo lo que es divino y se me prohíbe.
Tal vez la fiebre sea mi dios. El ardor que me roe, me somete a ser yo.
He querido volverme vulnerable, incluso al aire. Romperme hace que todo sea intenso:
vivo de desear la santidad sin vistas a dios. Guardo vocación de mártir.
La cruz se hace cuerpo cuando callo y escribo.
Cada palabra, un espasmo:
-Quisiera comer de dios-.
Escribo del fuego en mi sangre, del éxtasis surgido con la piel.
Todo lo que escribo es a costa de no poder ser yo crucificado. Cada vez que pienso en el Cristo, cometo el pecado de la envidia.
Haz que tu voluntad sea libre del terror al mal.
Sólo suplico al dios herido, el que procura vida, el que abandona.
Sentirme penetrado por su aire. Sentirme lleno con su orgullo, por su potencia y su fragilidad, herido de su ternura y de su violencia.
Todo lo que es en mí sexo es deseo de dios que insiste en denigrar lo divino.
También el ardor en los huecos de mi cuerpo es un modo de piedad.
Soy fiel al arcaico medio de conocer: mediante carne desesperada.
Estoy dispuesto a todo, para no serlo todo, y devolverme a ti.
Hágase tu voluntad, en tanto todo tiemble de mí.
Rechazo a dios hasta que venga con la forma de una muerte que hurgue en mis agujeros.
Dios es la caricia que me embriaga y me humilla.
Cada una de mis palabras redime la voluptuosidad:
Sólo hay resurrección si el yo es el sacrificio.
1 Estructura en la composición.
Estructura:
Una frase propuesta. Tres elementos: hambre, amor, impuro.
Hambre (motivo e impulso animal).
Amor (el gran valor de cultura)
Impuro (lo que rechaza el saber y la moral: cualidad del pecado).
Una anatomía del "amor".
Se recontextualiza (fuera de la moral, inaccesible al saber, ocultando el tabú que articula la cultura).
Entre eso:
Un cuerpo escribe.
El relato escéptico de quien escribe, mientras escribe.
Qué efectos en el cuerpo de quien escribe. Qué se conmueve al escribir.
La violencia de las palabras. La conmoción sensual de escribir.
El trauma al que recurre la memoria mientras escribe.
Un título.
Textos que se coluden. No hay citas. No hay autores. Como tampoco hay "personaje".
Una síntesis de actividad psíquica.
Como escribir lleva fuera del cuerpo. Un fracaso: una falla: un juego de espejos:
escribir al cuerpo por palabras.
Sólo lo violento de las palabras roza los cuerpos.
Lo real desgarra lo simbólico cuando las palabras muestran la insoportable violencia que esconden.
Palabras. Máximas. Inventarios de cosas. Descripción sensual de atmósferas.
Descripciones de fenómenos. Párrafos / Fragmentos.
Cuadros. Escenas. Música. Composiciones textuales. Blancos del texto.
Interpretación. Alguien va del texto a su memoria, a lo que es fuente oculta en su imaginario.
Ríe de las mentiras que cubren su miedo, su horror.
Ríe de lo que es seguridad en la escritura. De las rutinas, del tedio, de la identidad sin duda.
Ríe del análisis en torno a las palabras.
Ríe en silencio.
Porque la risa es algo real que desgarra lo simbólico.
poética de HAMBRE DE UN AMOR IMPURO
Eva y Magdalena
Eva y Magdalena.
Una venganza de los machos moscas, recordando el tono de Twain o de Mansour.
Una reinterpretación de la mitología bíblica que generó una imagen de la mujer "pura" o "sacrificada".
Una relación de vampirismo.
Un guiño a la frotación díldica a la que aludía Beatriz Preciado.
¿Cómo sería una violada que pervierte el discurso de la antigua Diotima?
¿Cómo se ligan Yocasta, María, Magdalena, Lena y Joyce Mansour?
¿Cómo se realiza una sexualidad que subvierte la asociación hombre-penetra, mujer-vejada, quedando mujer-engulle, hombre-despellejado (cuando del sarcasmo se llega al canibalismo)?
Eva desaparece, Magdalena realiza su traducción del discurso de Eva. Es su heredera, la asesina a encargo y sacrificio.
Eva: la resurrección de la carne, la revelación, la venganza.
Prospectos
BREVE TRATADO DE IMPUROS (2)
El 11 de julio de 1981 Issei Sagawa asesinó de un disparo a Renée Hartevelt de 25 años de edad, descuartiza el cuerpo y lo come.
En marzo de 2001 Armin Meiwes grabó en video cómo cortó el pene, asesinó, descuartizó y se comió a Bernd Brandes, con quien contactó por internet y que supuestamente le pidió que lo matara y luego le devorara. Por ello Armin Meiwes es conocido como: El Caníbal de Rotemburgo.
El 8 de octubre de 2007, miembros de la Procuraduría General de Justicia de México DF fueron a la casa de José Luis Calva Zepeda y lo arrestaron bajo la sospecha de ser responsable de la desaparición de su novia Alejandra Galeana Garabito, quien había sido visto por última vez el día 6 del mes. Fue hallado el cuerpo de esta mujer destazado y algunas partes frito en un sartén. No se ha comprobado científicamente que ingiriera carne humana, y él mismo lo negó antes de morir, pero algunos datos apuntan a que así fue. Trató de escapar a través de una ventana, pero se lastimó en el intento y fue aprehendido. La policía encontró restos del cuerpo de su novia, carne humana en el refrigerador, una sartén con carne humana frita y huesos humanos en una caja de cereal, además de un libro sin terminar titulado "Instintos Caníbales" o "12 días" y una foto de Anthony Hopkins en su papel de "Hannibal Lecter".
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El canibalismo aparece también como tema en múltiples obras, desde Tito Andrónico de William Shakespeare, hasta la película Cuando el destino nos alcance (Soylent Green) donde los cuerpos humanos eran procesados en galletas.
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Existe un capitulo de la serie Mujeres Asesinas; “Emilia, Cocinera”, donde Emilia vende empanadas con la carne de un hombre que la acosaba sexualmente.
Mujeres asesinas es una serie argentina de corte dramático, mezcla entre ficción y realidad producida por Pol-ka, que se emitió por la pantalla de Canal 13.
Tomando como base de sus capítulos hechos de homicidios perpetrados por mujeres en Argentina adaptados a un guión trabajado, el programa ha recibido excelentes críticas y ha sido galardonado, entre otros, con el premio Martín Fierro de Oro, máximo galardón que entrega APTRA, la Asociación de Periodistas de la Televisión y Radiodifusión Argentina. Es hoy por hoy, una de las series con mejor rating en el país. Los capítulos son tomados del libro de la escritora Marisa Grinstein, no todos los capítulos tienen el mismo calificativo, ejemplos son Rosa K., Diabólica, Cándida R., La mujer del ferretero, Ana L., Sadomasoquista, Irma M., Experta en peces, Laura M., Pirata del asfalto, Nélida B., Tóxica, Ramona Z., Justiciera, entre otros.
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Varias especies animales no humanas recurren al canibalismo.
Se ha visto a algunos insectos comerse a sus propios hijos en épocas de extrema escasez, y eso los ayuda a sobrevivir para cuando pase la crisis, pues sus crías de cualquier forma tienen muy pocas o nulas posibilidades de sobrevivir. Los arácnidos hembras que se comen al macho como en el caso de los escorpiones y las arañas (si existe otro arácnido, claro). La mantis religiosa, al acabar la reproducción, se come al macho.
Se ha visto a perras comerse a alguno de sus hijos recién nacidos, pero no se sabe si lo han hecho por hambre o el bebé comido nació con algún defecto no visible que la madre olió, aunque en estos casos generalmente sólo los dejan morir de hambre.
Nada es más complejo e impuro que un motivo de excitación y goce.
I. Turbación:
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-Alguien planea los atracos de una banda.
Excitándose por robos a bancos en que los bandidos hacen que todos quienes son “víctimas” se queden totalmente desnudas y desnudos; puede: despojarlos, ofenderlos, golpearlos, y entre golpes, obligarles a posiciones y acciones incómodas.
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-Alguien se ocupa de asesinatos a sueldo (de seres desconocidos). Se excita por el miedo, esperar a la víctima, exponerse a cara descubierta, el sostener el arma, disparar en la zona precisa, sentir el humo de la boca del arma, el olor, el tacto; luego, por huir. No volver atrás al lugar del disparo. El flash back.
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Un anticuario, acostumbrado a vivir entre objetos vetustos, cuenta en forma de diario un año de sus encuentros con Henri, Suzanne, Teresa y otros muchos seres anónimos. Son jóvenes o viejos, fáciles de poseer o rebeldes. Pero todos tienen algo en común: la misma piel cetrina todavía algo tersa, el mismo color de cera, los mismos ojos entornados, los mismos labios mudos, el mismo olor a polilla y el mismo sexo glacial. Porque es a los muertos a quienes ama, a quienes desea. Goza de los encantos en putrefacción de cadáveres robados de sus sepulturas y adorados en la penumbra de una habitación cuyas cortinas permanecen siempre corridas. Pero no es un ser solitario, también se relaciona con otros necrófilos y comparte con ellos sus impresiones acerca de sus gustos y vivencias. El suyo es un placer peligroso, un juego prohibido, maldito.
A partir de la obra “El necrófilo” de Gabrielle Wittkop.
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Carl Tanzler era un radiólogo de Key West (Florida) que desarrolló una obsesión mórbida por Elena Milagro Hoyos (1910-1931). Ella era una de sus pacientes que murió de tuberculosis en 1931 en el hospital. Con el permiso de sus padres Carl Tanzler mandó construir un mausoleo para evitar que ella se descompusiera bajo tierra. Visitó la tumba cada noche y antes de 1933 había llevado el cuerpo a su casa y lo había metido en su cama. Restauró su cuerpo como mejor pudo y tenía un guardarropa lleno para vestirla.
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En 1980 el artista John Duncan compró un cadáver y grabó actos sexuales con él. Blind Date essay.
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En la leyenda griega de la guerra de Troya el héroe Aquiles mata a Pentesilea, la reina de las amazonas. Al levantarle el casco y mirarla, Aquiles quedó sobrecogido por su belleza. Después, se puso de luto por su muerte. Uno de sus soldados Tersites le puso en ridículo por esto y le acusó abiertamente de necrofilia, por lo cual Aquiles lo mató. (En algunas versiones la acusación de Tersites no es infundada, ya que Aquiles habría quedado tan sobrecogido por la belleza de Pentesilea que habría sido incapaz de contener su lujuria, pese a su muerte).
Queda realizar las transliteraciones de la lengua helena.
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Traduzco literalmente abasiophilía, a sabiendas de que “abasiofilia” no existe en el diccionario, pero prefiero usar esos términos que inventarme unos nuevos.
Es la atracción hacia discapacitados físicos, especialmente los que usan ayudas ortopédicas como escayola, sillas de ruedas, férulas y ortesis. El término (en inglés) fue usado por primera vez por John Money de la University John Hopkins en un trabajo sobre parafilias en 1990.
Se considera una forma de fetichismo por la discapacidad que aparece en la infancia, normalmente bastante antes de la pubertad. Normalmente hay un hecho desencadenante en la infancia que incluye niños o adultos discapacitados. Es más común en aquellos que eran niños en los años '40, '50 y '60 cuando la polio era común y había más gente usando ortesis que hoy en día.
Estudios hechos en los últimos 1o años de gente que contribuye a grupos de admiradores de las ortesis para brazos confirma que los devotos de esa parafilia por las ortesis de brazos suelen tener entre 50 y 70 años; hay muy pocos de menos de 40 años.
Recientemente algunos han sugerido que la abasiofilia es una forma de un desorden de la identidad de integridad corporal, normalmente asociado con gente que desearía que alguna parte de su cuerpo fuese amputada voluntariamente.
Los estímulos para la abasiofilia suelen ser ortesis de brazo, sillas de ruedas, férulas para la espalda o las cervicales y otras prótesis usadas por gente con discapacidad física.
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Primera fase de experimentación.
Una frase: "hambre de un amor impuro".
Origen: atracción por la llamada "actud masoquista".
Nexos: la carne, la piel, la herida, el canibalismo, el sarcasmo.
La propuesta original: un concepto, el HAMBRE.
Asociaciones: el hambre en el amor; la insistencia en la puerza; el miedo cristiano al enfrentamiento dolor-ser puro; el masoquismo en quien se dice "cristiano/cristiana".
Base: preguntas. Interrogante: ¿cómo es eso que se llama "amor" en un sentido no moral y no simbólico (sin significados, sin palabras, sin identidad).
Forma: Síntesis a la manera de Edición. Fragmentos (entre 70 y 100).
Ejercicio: síntesis: como sintetiza el material de sueño. El psiquismo que no discierne yo-otro ni identidad de alguno. Cómo se traducen las "identidades", las relaciones, en un proceso de escritura reducido a su mínima expresión.
Frases que sinteticen la reflexión acerca de: pureza, amor, hambre.
Dar cuenta de mi contexto por medio de contextos francos.
HAMBRE DE UN AMOR IMPURO: una experimentación de franqueza y síntesis.
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29 de marzo.
Arranques (1):
Descarnado espejo.
De frente está un rostro. Un rostro que sonríe y morirá. El rostro se prolonga en un cuerpo que tiembla. El cuerpo sale de una antigua casa. Anda por calles. Va al terminal de buses de la ciudad. Una ciudad que no es suya (claro, ¿acaso alguna llegó a serlo?). Avanza en una lenta fila. Compra un boleto hacia la costa. Entra en el bus. Ochenta y dos minutos junto a la ventana sin decir una palabra a nadie. Ochenta veces hecho su minuto de silencio. Ver los parajes pasar. Luego desciende entre gente. Oye la respiración de otros. Baja los párpados, cierra unos segundos los ojos. Recorre un camino de tierra. Solitario. Hasta inspirar el aire marino y observar de lejos el mar. Resiente el viento frío y la arena en el rostro. Sabe algo de sal en los labios. Se detiene a saludar al cielo, ante una tarde enorme de arreboles carmesíes. El cielo está preñado de futuras lluvias. Las nubes y su pelo parecieran sacudirse por el mismo aire. Hay sonidos de olas, de gaviotas, de pasos, de la arena que vuela, cayendo sobre arena. Él proseguirá su rumbo hasta internarse al fondo en la bahía. Vuelta hacia la playa de su infancia. Tendrá su sacrificio.
Andará en la arena, entre las grandes rocas, y dejará su rastro que borrará después el viento. La arena lisa lo ha dejado hacer, tal como si hace días lo hubiera esperado a él, tal como una espalda de amante lo esperara hace unos días. Ha habido amantes. Todo ese amor lo abandonó.
Penetrará en la playa. Se sentará en su viejo mirador, sobre una roca húmeda. Observará las olas, los choques y fusiones entre ellas, el agua y los restos de algas, las lenguas del mar y la espuma. Hasta sentir el agua en sus poros. Hasta cubrirse lentamente por el agua. Contemplando, entre lágrimas, el sol y el crepúsculo. El sol que se oculta a su horizonte. El sol del que se quiere despedir. Todo hasta que suene un golpe seco… Chillidos de gaviotas. Agua en movimiento, reimpulsada de su fuente, con algas deslizándose en la orilla. Tras eso, el mar recogerá sus aguas, sus fuerzas, su vida. El mar acunará el cadáver.
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Está en la altura. Sobre la roca. Totalmente mojado. Está temblando. El mar repercute fuerte en sus oídos. Justo cuando piensa que la inminente es la última ola, siente un impulso ciego, fiero, irracional, dulcemente espontáneo.
No hay vuelta atrás. También para aquél al que describo. Lo imagino en su último momento.
Esas son mis preguntas, torpes interrogantes que soy. He vivido para hacer esas preguntas esta noche. Con el fin de clamarlas en busca del dios mudo. Solo, bajo un cielo extranjero.
Todo esto lo he escrito en un cuaderno abandonado, la noche antes de encarnar el sacrificio.
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28 de marzo.
La noche es un mundo.
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28 de marzo.
Pensar que amo. Que amamos.
El tiempo del amor. Ese punto, ese instante límite, en que saltando de una aeronave, hay que detonar el paracaídas. Se está entre volar y la caída libre, sin poder hablar, sin siquiera saber por qué.
Entre quedar a resguardo y el lugar del accidente.
Amo sólo si renuncio a la respuesta. Amar es suplicar.
Amor, pregunta inscrita en el cuerpo.
¿Y quién escribirá sobre el amor? No yo. Yo amo. -Así jugaba a decir Alejandra-.
¿Entonces te darás al amor? -me preguntó-.
No yo. Nadie puede dar sino lo que tiene.
Tarde llegó la fe en el amor.
Puesto que ya hay hambre.
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28 de marzo.
Una historia de ternura, pasión desenfrenada, celo y desamor homicida.
Una historia muda.
Una historia fragmentaria y feroz.
Cuando la boca que no habla, se expresa en dentelladas.
Cuando la saciedad amorosa es caníbal.
Donde el silencio duele. Porque de pronto irrumpe.
Donde la frase, cada frase, está repercutiendo; porque traduce ruidos, espasmos, chillidos, llantos y latidos cada vez más fuertes. Donde el lenguaje es excusa para embriaguez de silencio.
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28 de marzo.
La boca habla cuando está impedida de gritar.
La boca grita cuando está impedida de morder.
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Te amo porque quisiera volverme uno contigo.
Te amo puesto que quisiera devorarte.
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28 de marzo.
Hablo. Hablas. Jugamos a cubrir un vacío incolmable.
Así sea con palabras, o con: identidad, sueños, amor o dios.
Fingimos que el hambre se ha saciado.
Ser un punto por el cual crece el silencio.
Ser la piel donde toda profundidad es herida.
Nota: leo del vacío en la obra de Simone Weil. Hambre.
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28 de marzo.
El homicida es un obseso de lo sensual.
El perfume. Patrick Süskind.
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27 de marzo.
Una cuestión de fuego.
El hambre.
El hambre es lo que queda cuando ya se ha consumido todo a lo que es posible pedir luz, calor, sentido.
Observar todos y cada uno de los gestos del hambre. Quedarse solo con eso. Solo sin nada, sino eso. Eso solo que es lo único que resiste a la nada.
Observar el hambre. Obedecerla hasta el final. Hasta de pronto descubrirla.
Cuando uno ha apagado la llama que se ha mantenido encendida sólo por medio de prender fuego a todo lo que se ha creído poseer, a todo lo que se ha podido despojar.
El hambre es eso que brilla en los ojos de los que ya nada pueden perder.
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Eso que llamas "escritura" es el hambre en ti.
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Al macho le excita una mácula.
Produce, en su imaginario, una virgen, extraña criatura inmaculada.
Va de la supuesta conquista a la frustración.
El sexo nunca accede a lo secreto. Su sexo es engullido.
El sexo es lo real que se roza.
Como en las piedras que se frotan, surge una llama, la chispa divina.
De ella escribió Eckhart y la asoció al vacío. Finalmente Dickinson y Pizarnik la asocian a una búsqueda sin cese. El fuego es lo que se apaga y se enciende por sí. El hambre busca esa chispa. Desgarrará la lengua, la carne, los nervios, las almas, hasta que el sexo lo dará por vencido.
El macho inventa a un dios feminizado, histérico y amanerado, al que abandona a la tortura, hasta decir que esa gran fe en la carne que es el sexo es algo irracional que se verá frustrado.
El Cristo vuelto el mártir de lo femenino. Cada macho es Pilatos.
El sexo es ilustrado como cruz.
Volver al sexo es retomar la cruz.
Virgen: el fruto de tu vientre desandará su via crucis. Arrojará la piedra primera.
Por hambre de un amor impuro.
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22 de marzo.
El hambre (que es amor) es un ruego.
Querer que todo pase (por el vacío) y que el vacío crezca.
El drama de pedir en: Hamsun, Pizarnik, Sacher Masoch, Dickinson, Weil.
Querer que la propia soledad sugiera los perfumes de otros.
Que el vacío, es decir, la soledad, se llene de nostalgias incurables.
13
Magdalena. "Magdala". Delgada. Piel tersa, suave.
Piel morena, lisa. Ojos de iris verde agua.
Dientes duros, fuertes, blancos. Labios carnosos, rojos, húmedos.
Muslos torneados. Anchas caderas.
Alta. Cabellera negra, gruesa, larga.
Desde los catorce años hasta los dieciséis, Magdalena asiste por las mañanas a la biblioteca. Lee. Comienza a preguntar e interpretar.
Eva, la encargada de los libros. Después de nueve meses desde el primer encuentro con la "Magdala" desaparece.
Magdalena, la María "Magdala", se preguntará qué ha pasado. Qué ha quedado de ella. Qué hicieron los hombres de ella.
Eva sólo deja un papel, en que dice: "llevo en mi vientre vida".
Los nombres se abrevian, se editan (Ma, María, Magdala, Magdalena, Lena).
La María (a la que nadie llama "mamá"). Es madre renuente a la carne. De ella nació la "Magdala". Es la mujer del hombre que preña y desaparece, una casada con el ausente. La silenciosa presa del que le llena el vientre con su falta de vida.
La "Magdala" se pregunta por qué no tiene voz; por qué la condena de su viente; por qué lo perdona todo a costas de su pureza, de desoír el vientre, de maldecir su hambre.
María (afásica o gangosa), la que nunca habla de sí, sino de la puerza, llega a decir: "soy pura; soy María; yo, casta".
(La identificación María-Yocasta; la identificación Jesús-Hamlet; la identificación Magdalena-Antígona-Lena, se deja vislumbrar).
El "infierno" es el lugar en que el sentido se interrumpe, en donde no cabe la interpretación, dondequiera que la literatura queda fuera.
Hay una interpretación: la idiotez de Jesús traduce su rechazo a observar el pasado.
Jesús está condenado a ser joven, a mirar hacia la esperanza, que es la literatura -proliferación incesante de sentido-, explicación de una falta y de una tachadura -la del padre, la de la madre-.
12
Escribir lo que nunca te atreverías decir a nadie. Ni al analista, ni a dios; ni menos a quien amas, aunque tampoco a quien encuentras sin conocer de antes. Todos, opacos reflejos del yo que pretendes ser. Escribir, volverte eso que no eres tú, pero que, al mismo tiempo, es la fuente de cualquiera de tus supuestas verdades, tus supuestas mentiras.
Escribir y vaciarte. El deseo de ser un volcán. Y explotar. También rebasarte.
Destellos de crudísimos recuerdos. Escritos.
11
22 de marzo.
Partes, contrapuntos de una fuga que suenan a deseo y lucidez.
Como si además refiriera a: Duras; Coetzee; Cioran; Nothomb; Prado; Marx; Perec; Quignard; Yourcenar; Zambra.
1- Ella no debía de ignorar su pena. Deberían ser de la misma edad, dieciséis años. ¿Vio llorar a su esposo aquella noche? Y, al verlo, ¿lo consoló? Una joven de dieciséis años, una novia china de los años treinta, ¿podía, sin resultar inconveniente, consolar esa clase de pena adúltera de la que se resarcía? Quién sabe. Quizá se equivocara, quizás aquella lloró con él, sin una palabra, durante el resto de la noche. Y después el amor llegó enseguida, después de los llantos.
Ella, la muchachita blanca, la pequeña, nunca se enteró de esos acontecimientos.
2- Para ser un hombre de su edad, cincuenta y dos años y divorciado, a su juicio ha resuelto bastante bien el problema del sexo. Los jueves por la tarde coge el coche y va hasta Green Point. A las dos en punto toca el timbre de la puerta de Windsor Mansions, da su nombre y entra. En la puerta del número 113 le está esperando Soraya. Pasa directamente hasta el dormitorio, que huele de manera agradable y está tenuemente iluminado, y allí se desnuda. Soraya sale del cuarto de baño, deja caer su bata y se desliza en la cama a su lado.
Soraya es alta y esbelta; tiene el cabello largo y negro, los ojos oscuros, líquidos. Técnicamente, él tiene edad más que suficiente para ser su padre; técnicamente, sin embargo, cualquiera puede ser padre a los doce años. Lleva más de un año en su agenda y en su libro de cuentas; él la encuentra completamente satisfactoria. En el desierto de la semana, el jueves ha pasado a ser un oasis de luxe et volupté.
3- Cuando la mente se dirige a dios lo único que todavía nos liga al mundo es el deseo de no permanecer ya en él.
El amor es el único modo fecundo de engañarse en el marco de lo absoluto. Por ello, al amar, solamente podemos estar cerca de dios a través de todas las ilusiones de la vida.
4- -Ella nos ha dicho que usted vive cerca de Malmédy.
-Sí, me paso cuatro horas diarias en el tren, eso sin contar los trayectos de autobús.
-¿No podría arrendar una habitación de estudiante en la ciudad universitaria?
-Ése es mi objetivo. Trabajo duro para lograrlo.
-¿Trabaja?
-Sí, soy camarera en un bar de Malmédy, los fines de semana, y a veces también durante la semana, cuando no vuelvo demasiado tarde. Me pago los estudios.
Mis padres la contemplaron con admiración y, al minuto siguiente, miraron con reprobación a su hija que, con dieciséis años, ni siquiera era capaz de haber alcanzado su independencia financiera.
-¿A qué se dedican sus padres? –preguntó mi padre.
Me regocijaba ante la idea de que le respondiera como a mí: “¡Hay que ver lo indiscreto que es usted!”
Por desgracia, Christa, tras un breve y muy calculado silencio, declaró con trágica simplicidad:
-Procedo de un medio desfavorecido.
Y bajó la mirada.
Me di cuenta de que acababa de ganar diez puntos en los sondeos.
5- … ¿Sabes que dijo una vez Hemingway? “Escribe la historia, quita todas las frases buenas y mira a ver si todavía funciona”. Seguro que si hubieras hecho eso con Israel, lo que quedara habría funcionado tanto como un taburete con dos patas serradas. El gran tipo, siempre al lado de sus bonitas palabras igual que un pescador posando con un atún gigante. Pero aquí funciona de otra manera: aquí siempre tienes al otro lado a alguien que te pregunta: ¿dos por dos?, y hasta que no respondes cuatro, las cosas no se ponen en marcha. ¿Alguien te ha dicho que oyó una sola vez a Israel decir cuatro? No lo creo. Lo que creo es que ese chico se pasó la vida cavando agujeros pero nunca llegó a saber cuál era el suyo. No tengo ni idea de qué es lo que le habrá pasado, pero sea lo que sea, él se lo buscó, porque, como suelen decir los americanos, no puedes durante años echar maníes al suelo y esperar que no se te llene la casa de monos…
6- Me hallaba en Nueva York, solo, apuesto y elegante, y cargado de malas intenciones... que son las buenas.
(…) ¿Conoce la escena en que aparecen como doncellas del Ejército de Salvación? Bueno, el caso es que figura que son doncellas, ya sabe...
— ¿De veras? -comenté-.
Ignoraba este detalle...
—Sí, -me interrumpió-, en la escena salen doce chicas, pero, aunque me esté mal decirlo, Prudencia, mi hija, era la única que aparentaba conservar la virginidad.
Recordé entonces a Prudencia en la noche del taxi y resumí que si ella era virgen, Juana de Arco debió ser recaudadora de contribuciones.
10
22 de marzo.
Eso se denominaría moda: una manera de gozar, la sensación de una pequeña fiesta, de un despilfarro; algo fútil, inútil, gratuito, agradable. Se inventaría un plato, un gesto, una expresión, un juego, un traje, un lugar de paseo, un baile, se compartiría ese invento, sen compartirían los inventos de los demás: eso duraría horas o meses; uno se cansaría o fingiría cansarse; se repetiría o no se repetiría. Sería como en la escuela durante los recreos: venían las carreras, luego la pelota, luego las canicas, luego la orquesta con peines y papel higiénico, luego las colecciones de envases de cigarrillos.
Pero no se trata de eso, por cierto. En absoluto. Aun antes de comenzar a hablar de la moda, antes incluso que los hechos de moda sean alumbrados por las luces más o menos irisadas de las diversas ideologías contemporáneas, ya sabemos que no se tratará de eso.
La moda, sin embargo, habla de capricho, de espontaneidad, de fantasía, de invención, de frivolidad. Pero son embustes: la moda está totalmente de parte de la violencia: violencia de la conformidad, de la adhesión a modelos, violencia del consenso social y de los desprecios que éste disimula.
8- De todos modos el alma es un secreto. Lo que se muestra es un cuerpo. Lo que se cela es un alma. Un hombre que dice su nombre secreto no tiene más alma.
La lengua aporta con ella la posibilidad de callarse, de rechazar expresarse…
El alma define el secreto del cuerpo.
9- La gente duerme de día, ama de día. Los durmientes acostados al aire libre parecen suicidas; los amantes son como perros que copulan al sol. Los corazones están tan secos como los campos; el corazón del nuevo rey está tan seco como la roca. Tanta sequedad llama a la sangre. El odio infecta las almas; las radiografías del sol roen las consciencias sin reducir su cáncer.
10- Poco antes de enredarse con Julio, Emilia había decidido que en adelante follaría, como los españoles, ya no haría el amor con nadie, ya no tiraría o se metería con alguien, ni mucho menos culearía o culiaría. Éste es un problema chileno, dijo Emilia, entonces, a Julio, con una soltura que sólo le nacía en la oscuridad, y en voz muy baja, desde luego: Éste es un problema de los chilenos jóvenes, somos demasiado jóvenes para hacer el amor, y en Chile si no haces el amor sólo puedes culear o culiar, pero a mí no me agradaría culiar o culear contigo, preferiría que folláramos, como en España.
Por entonces Emilia no conocía España. Años más tarde viviría en Madrid, ciudad donde follaría bastante, aunque ya no con Julio, sino, fundamentalmente, con Javier Martínez y con Ángel García Atienza y con Julián Alburquerque y hasta, pero sólo una vez, y un poco obligada, con Karolina Kopec, su amiga polaca. Esta noche, esta segunda noche, en cambio, Julio se transformó en el segundo compañero sexual de la vida de Emilia, en el, como con cierta hipocresía dicen las madres y las sicólogas, segundo hombre de Emilia, que a su vez pasó a ser la primera relación seria de Julio. Julio escabullía las relaciones serias, se escondía no de las mujeres sino de la seriedad, ya que sabía que la seriedad era tanto o más peligrosa que las mujeres. Julio sabía que estaba condenado a la seriedad, e intentaba, tercamente, torcer su destino serio, pasar el rato en la estoica espera de aquel espantoso e inevitable día en que la seriedad llegaría a instalarse para siempre en su vida.
9
prospecto: dos historias que se enlazan.
1) Magdalena es una chica de dieciséis años. Vive en la periferia de una gran ciudad.
Es la menor de una familia compuesta también por cinco hermanos (el tradicionalista represor, el técnico funcional (y maquinal), el tartamudo despreciado, el gordo devorador y ansioso, el peluquero (reprimido y desempleado) con ideas marxistas).
Además está la madre culpógena que habla todo lo personal en tercera persona (la señora…) y el padre “que se ha ido”, del cual conservan solo una fotografía grande y ridícula (a la que le ruegan y muestran devoción, como a una animita). En cuanto a Magdalena, muchachita fantasiosa y sensible, a la vez que irónica y bulímica (vomita constantemente), luego de “sentirse fuera de lugar” en un colegio del que siempre hablan de “los poderosos” y “las clases diligentes”, rodeada de periódicos que aluden a las burbujas inaccesibles del show televisivo, va decidiéndose, por un creciente desprecio de su entorno, a tomar el protagonismo de su vida, por lo que se dedicará a seguir sus “corazonadas”. En tal sentido, se decide por ser una “alumna modelo” de día, para luego en las noches ser una irónica puta a la que mueve más el deseo de burlarse de sus “pretendientes” que el dinero.
2) Magdalena asiste con frecuencia a la biblióteca pública de su comuna. Comienza a desarrollar un vínculo con la bibliotecaria. Se entremezclan en él: admiración, ternura, excitación, miedo y rabia. La bibliotecaria le habla, se declara. Le cuenta de un compromiso roto, de cuando fue violada por dos machos, del cuerpo, de su modo de leer, de su lengua, de la carne, del vientre de las hembras, de la pureza, de lo que imagina al oír de dios y del martirio.
Magdalena empieza a maquinar una venganza que será una declaración que reinterpreta los principios.
8
De acuerdo con Pascal Quignard:
"La haine de l'amour est dans l'amour comme sa conscience".
Si lo traduzco improvisadamente, afirmo: el odio del amor está en el amor como su consciencia.
Al reescribirlo: eso que del amor persiste como odio al amor es su consciencia.
6
Tiempo de escribir algo sin certeza. Ninguna certeza.
¿Acaso escribir diversas formas de una misma interrogante?
Escribir a tientas, ciego y suplicando: pido que la pregunta no muera.
5
21 de marzo.
Quizás el amor es piedad sin dios.
Por anhelo de un dios que muere, se llega a producir un dios al que matar, un animal de sacrificio deificado.
4
20 de marzo.
Deseo de fundirse a un cuerpo, de incorporar del todo a un cuerpo extraño.
Si se le deja de controlar, cada deseo se vuelve un deseo caníbal.
3
20 de marzo.
Hambre de carne sensible. Hambre homicida.
El vientre se estrecha. Amo este miedo en la sombra y que la sombra crezca. El corazón late más rápido. Crezco en el secreto, tal como en la sombra.
2
Pascal Quignard ha escrito: los hombres son los animales enfermos de un olvido insuficiente.
El olvido en mi piel deja huir un recuerdo. Una tarde. Sentado sobre una roca, frente al mar.
Voluntad de devenir rompiente.
Descubro, a mi pesar: yo vivo el destino de las olas.
También el hambre de un amor impuro me lleva al mar.
Hoy recuerdo las palabras de Marcel Proust.
Al abalanzarse con sus olas, al caer con ellas nuestro espíritu, éste olvida sus propios desfallecimientos y se consuela en una armonía íntima entre su tristeza y la del mar que confunde su destino y el de las cosas.
Hay un destino que inventarse. Vaciarse y contener deseo. Crecer por contacto hasta romperse.
Lo dijo Aurora Luque. "Desear es llevar el destino del mar dentro del cuerpo ".
1
20 de marzo.
Desde esta tarde describo parte de un proceso de escritura.
Un destello. Lo que deja escapar el secreto. Lo menos furioso. Lo que alcanzan las palabras.
El primer movimiento: HAMBRE DE UN AMOR IMPURO. Sólo un tentativo título.
Decir con palabras el primer temblor:
"El amor es un castigo. Somos castigados por no haber podido quedarnos solos".
Un segundo temblor.
Desear es un verbo incomprensible. Es no ver. Es buscar. Es lamentar la ausencia.
Desear es convertirse por entero a la espera, al anhelo, al ensueño.
El vocablo castellano desear se ha derivado de un término latino desiderare, pendiente a su vez de un sidus (astro). Siderare y desiderare: imágenes. El astro resplandece y se oculta. Brillar y ocultarse, indican los infinitivos verbos.
En un antiguo dialecto romano, lo desastroso era, en su origen, lo nacido bajo una mala estrella.
Donde el deseo, el desastre.
Desear era pender del astro que se oscurece. Orientarse por la estrella perdida...

